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A pintura de Juan CARRILLO ejerce una gran atracción, emana encanto. Sentir esta atracción y saborear este encanto, es grande ya de por si. La sabiduría puede recomendar no exigir más. Sin embargo, el intelecto, animado por un reflejo de racionalidad, quiere extraer raciocinio de aquellos dos conceptos, atractivo y encanto, encontrándose cercado por la barrera del tercer componente: la magia. La sabiduría, afortunadamente, viene un día al socorro de la racionalidad, recordándole que la verdad reside también en el tiempo. Esta pintura oculta poderes, órdenes diversas que se funden como la miel de varias flores. Siendo eximida de esta preocupación, esta pintura desarrolla la calma, la armonía, ... un apaciguamiento del tiempo fluye por ella. Porque ahí está su influencia. Comenzamos a sentir que retiene algo del tiempo. Posiblemente, inherente a este misterio naciente, se encuentra esta luz, a priori deslumbradora, pero cuya esencia sólo puede ser tal. Luminiscencia de oro y sangre, esencia del vibrato ibérico. Pero no nos equivoquemos, este vibrato se expresa también en el interior. Saca de eso su fuerza de inalterabilidad. Miremos cómo, hasta en su modestia, todo personaje respira - e inspira - serenidad. Así, esta pintura nos guía más allá, se insinúa llave, puerta que comunica concientes y subconscientes. Por ahí, esta pintura nos eleva, porque nos alivia. Carga estética: Calor, suavidad, variedad del color (la minoría de tonos fríos merece también ser citada), fundido y nitidez del tono cromático, voluptuosidad a la mirada. Impacto metafísico: El tiempo que toma consistencia casi orgánica, iluminaciones sin fuente aparente que nacen de fondos caoba, los cielos irisados de aureolas, susurran la verosimilitud de universos paralelos. Efecto de terapia: Efecto psicosomático más exactamente, la armonía de tonos, el tiempo apaciguado, un desapasionamiento de los humores que segrega, doctamente, serenidad del alma y del cuerpo. Influencia moral: Estos paisajes simples, donde los personajes emanan bondad, se inclinan hacia la modestia, hacia el bucolismo. Tocamos una felicidad nacida casi de la nada. Nuestras codicias se secan. La escala más corriente de los valores se revisa. Nos sentimos mejor dispuestos, esto es, mejores. MARCELCOLIN Poeta. Sociedad de Poetas y Artistas de Francia |
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